Classé dans : Uncategorized | Tags: diez, futuro, final, meserita, enorme, duelos, flaquear, defunción, nombre, leyes
Las letras de su nombre las obviaremos. Tenemos del lado del “Charcute” una liana divina y divisoria, donde ni las ratitas con pelo pueden entrar… ¿qué debemos decir si nuestra Libélula sabe por dónde y hacia dónde? Me apego a las leyes y no tengo intención alguna de refutar los argumentos de un Alter; uno de los Alter más significativos en la existencia de Tantritas… el esperado Jean. Aquél que prosperó y emergió desde las profundidades de un mar silencioso.
Estoy buscando en la máquina razones por las cuáles ciertos seres desafiarían a muerte de felicidad y promesas el futuro de una mujer y… no encuentro nada. Mi lupa es grande, la más grande y si esto entra en las problemáticas Freudianas sobre el tamaño; la mía es enorme. Dudas al respecto no existen, pero las dudas suelen disiparse cuando el corazón de caucho se ablanda. La niña, la mujer, la libélula tiene los planos en la mano y también las interrogaciones en negritas. Me gustan las negritas; especialmente las de cabello chocolate sumidas en tremenda insolación por motivos laborales.
Bueno, bueno… soy un caballero y soy más que “Sir” ¿Sí? A veces sí, a veces no y luego no pasa nada. El enigma es mayor que novela de Agatha. El enigma está bajo el sol y bajo la luna (http://es.wikipedia.org/wiki/Maldad_bajo_el_sol), es una especie de mezcla entre robos de automóvil y robos de alma. ¿Dónde está mi niña de diez ahora? Eso es lo preocupante. Porque de la meserita sé, se bien que se encuentra adolorida y nauseabunda porque la flora intestinal a veces le abandona… de mi Acrílica comprendo los tiempos (el salón de belleza es agobiante), de la Rana aprendo sus saltos, de la Avecilla libre sus caminatas nocturnas por el centro del puerto y… todos estamos; pero ¿Y mi niña de diez? Se ha escapado.
Parece que la edad se le subió al cráneo a los Alters, a éste sindicato algo le está sucediendo y si debo ser testigo de peleas, huidas, duelos o rivales… no flaquearé. Alguien al final debe escribir y firmar la carta de defunción. Parece que a bien o a mal… me toca a mí.
SHER
¡Pase Milord! Hace frío afuera, aquí está cómodo. Deja hacer, Milord Y toma a bien la comodidad, ponga Sus dolores sobre mi corazón Y sus pies sobre una silla. Le conozco, Milord, usted nunca me ha visto. No soy cualquier muchacha del puerto, una sombra de la calle…
EDITH PIAF - ‘Milord’ - 1959
2 commentaires jusqu'à présent
Ajouter un commentaire
Ajouter un commentaire
Retour à la ligne et paragraphes automatiques, adresse courriel toujours cachée, code HTML permis:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
[...] enormous… Posted by porellajeanbcarpoise Filed in Pero por nada de nada la dejo ir Tags: amor, esperanza, felicidad, homenaje, retirada, silencios, verdad [...]
Ping par La retirada « Charcute por ella 1970 juin 20, 2008 @ 2:56Aunque está claro que todo deviene de raíces precortesianas nunca había encontrado tanta belleza en el Náhuatl como con la palabra “xocolatl”, vocablo que estrictamente significa “Agua Espumosa” pero que ahora el mundo (si es que logran verme caminando entre ellos, pues a veces pienso que me inventaron poéticamente) sabe que su acepción va más allá, ahora chocolate significa “vida” en el “latu sensu”… Y es precisamente el amplio sentido lo que me permitió encontrarla, porque yo también me acuso de tener iniciales en la punta de mi lengua, porque yo también me declaro culpable de añorar las horas que me lleven al olor de la naranja, porque yo también me encuentro caminando por terrazas ligero de prendas con la luna mirándome tramposa, porque el tiempo se detiene y avanza, porque hay hombres que fuman puros en fotografías antiguas… Porque los “porqués” no alcanzarían para justificar una insolación (no por padecer esperas) sino de esas insolaciones internas que prenden fuego al alma…
Commentaire par Delfos juin 20, 2008 @ 9:44